SOBRE LA GENEROSIDAD.

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Cuando Uno ES, sabe, entonces es y está.

La generosidad, la verdadera generosidad, nace del desapego, el cual así mismo, nace de la experiencia y la sabiduría de ser abundante.

Nadie podrá expresar generosidad genuina sin pasar por estos pasos.

Dar porque hay que ser buenos, porque es lo que tenemos que hacer, no es algo que esté ni mal ni bien, es simplemente uno de los diferentes peldaños por los que transitamos en el eterno viaje del re-conocimiento.

El SER, ES UNIDAD y nosotros como pequeños “unos”, transitamos hacia esa comprensión pasando por los diferentes polaridades de todos los binomios a conocer, tratando de encontrar la complementación en cada uno de ellos.

Lo Bueno, lo Bello, lo Abundante, lo Ordenado, ES, no porque tenga o debiera ser bueno, bonito, generoso y ordenado.

Caer en la experiencia de la culpa por no ser lo suficientemente generoso, o bonito, o bueno, nace de la creencia de que no se es suficiente.

Sin darnos cuenta creamos todo nuestro mundo, todo lo que nos rodea, con el tono de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos, los cuales son nutridos del color de nuestras creencias.

La ropa con la que te vistes, los objetos que están en tu casa, la forma de tu cuerpo, el trabajo al que te dedicas, el tipo de relaciones, la manera en la que hablas, el estado de tu piel, etc… todo, absolutamente todo lo que manifiestas es un símbolo y te representa y te refleja a ti, a lo que estás iluminado dentro de ti.

Si reflejas en el exterior desorden, es porque estás ILUMINANDO dentro de ti un desorden. Pero no te dejes engañar. ILUMINAR el desorden, significa que estás buscando un orden. ILUMINAR de esta forma no es polar, igual que ORDENAR tampoco lo es. Eso es AMAR. No hay muerte, ni finales para el que sabe. La vida eterna es transformación, movimiento infinito.

El pintor o cualquier tipo de artista, si no le gusta lo que está plasmando no tiene ningún problema en arrojar su obra por la ventana. La fuerza que nace de su frustración, es la que necesita para buscar otros colores, texturas o materiales con los que expresar lo que quiere.

Tomemos la culpa que muchas veces nos embarga por “no ser lo suficiente” como la fuerza impulsora para llegar a lo que queremos expresar.

Todos y cada uno de nosotros queremos SER nosotros mismos pero ¿qué significa eso exactamente?

Expresar la máxima luminosidad que podamos alcanzar, cada uno de su forma y manera particular, pero me gustaría advertir la posible engañifa en la que puede enredarse el ego.

Nunca podemos dejar de ser “uno mismo”, porque nunca podemos ser lo que no somos. La semilla siempre está. La semilla es “uno mismo” (1), que se convertirá progresivamente, con el cuidado requerido (2), en brote, flor y finalmente fruto: Uno mismo.

Siempre habrá movimiento, siempre (e)volución; eso significa que siempre está detrás la voluntad.

La primera voluntad es la del SER. Es inherente una cosa a la otra. No hay SER sin voluntad y sin movimiento.

Tú no eres algo diferente a tu SER y por mucho que digas que no tienes voluntad, que estás bloqueado o que estás parado o incluso (in)volucionando, no es posible, porque no puedes ser lo que no eres.

La única diferencia está en si te das cuenta de este asunto o no.

Cuando uno se da cuenta, es cada día más consciente y lo ocurrirá es que, tú, como ego que sólo puede ver lo que puede ver por el momento, se pondrá a remar en la misma dirección que lo que también ERES.

Y en ese momento el tono y color de tu realidad será muy diferente al que es ahora. ¿Mejor?

No. Diferente. Todos los peldaños son necesarios. Todo es expresión del SER.

Cada “uno” expresa todos los caminos, hacemos así todos los peldaños, recordamos así qué SOMOS. Lo BUENO, lo BELLO, lo ORDENADO, lo GENEROSO, lo ABUNDANTE…

Dar lo que el otro puede recibir, es GENEROSIDAD.

María Garrido Garrido.

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